Mujeres cuidadoras de la vida… sufren violencia

“Si la vida de muchas mujeres, es dura cotidianamente, mucho más es en estos meses, dónde la consigna es “¡quédate en casa!”. Si la casa es considerada como signo de seguridad, de refugio, de acogida, un lugar para aprender, crecer y formarse como un ser amado y dispuesto a amar, para otras personas es un espacio de violencia, de sufrimiento, de abuso, de hambre…finalmente de muerte”. La hna Marcela Soto Ahumada nos invita a reflexionar y a buscar pistas para decir basta.

A los ambientes “donde hay alcohol, padres ausentes, padres violentos, hombres muy cercanos abusados y ahora abusadores…se agrega la falta de trabajo, de dinero, de comida…la mujer es más vulnerable a ofertas que le ofrecen salir de ese círculo rojo (sangre) y negro (muerte)… en un intento de huir de estos ambientes tóxicos y violentos, salir, escapar, migrar. La cuestión es que la mujer se ve enredada, atrapada en vez de liberarse entra a otro tipo de violencia como es la trata y tráfico de personas para la prostitución, para trabajos de esclavitud, las niñas para la pornografía; son usadas para el tráfico de órganos, de drogas…y hoy entramos al mundo del internet…te prostituyen sin salir de casa, entras en la red de trata sin salir de casa”, expresa  Marcela Soto Ahumada (Dmsf) promotora JPIC CODALC.

En un texto en el que habla sobre la situación en Bolivia, con características que probablemente se repiten en toda América, propone pensar en aquello que sostiene a las mujeres y les permite “encontrar aire para continuar”. Les invitamos a descargar el documento:

mujeres cuidadoras de la vida

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