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La beatificación de Monseñor Pierre Claverie OP

Monseñor Pierre ClaverieEl papa Francisco decidió beatificar a "Monseñor Pierre Claverie y sus dieciocho compañeros", víctimas de la violencia en Argelia a finales de los años 1990. Pierre Claverie, asesinado el 1 de agosto de 1996, fue la última de las víctimas de la Iglesia en Argelia, que murieron durante la década negra que costó la vida a más de 150.000 argelinos. Esta beatificación reviste un profundo sentido.

- Una vida al encuentro del otro

Pierre Claverie fue alguien que pasó su vida humana tratando de conocer a los otros, a quienes había ignorado durante toda su juventud. "No éramos racistas, sino sólo indiferentes, ignorantes de la mayoría de los habitantes de este país... Fui capaz de vivir veinte años en lo que ahora llamo una "burbuja colonial", sin ver a los otros siquiera", escribe con lucidez evocando su juventud en la Argelia colonial en la que había nacido. Toda su vida se dedicó a recuperar ese primer contacto fallido, toda su vida estuvo habitada por una verdadera "pasión por los otros". En el universo cosmopolita y mundializado en que estamos viviendo, ese desafío de conocerse mutuamente es más actual que nunca. Mientras la mundialización de la economía y las redes sociales han acercado a los hombres, vuelven a aflorar las identidades asesinas y se levantan de nuevo barreras entre los pueblos, que parecen hacer retroceder los progresos de la posguerra (ONU, Europa, etc.). Pierre Claverie nos vuelve a hablar de la felicidad que puede haber en el conocimiento del otro, del que es diferente. Es un mensaje muy incisivo para los países tentados de replegarse cuando los emigrantes llaman a su puerta.

- El musulmán es también un hermano en humanidad

El otro que nos da miedo es hoy frecuentemente el musulmán. Hay razones objetivas para ello: el progreso de un islam político, los horrores de Al Quaeda y del Daesh, el sufrimiento de los cristianos en Oriente, el peso que tienen los tópicos en los medios de comunicación. Pero el miedo al musulmán es a menudo irracional, visceral, e impide un encuentro real. La Iglesia de Argelia tuvo que emprender una verdadera conversión después de la independencia política del país en 1962. Cuando apenas se justificaba su presencia, dado el escaso número de sus fieles, quiso ponerse al servicio del pueblo argelino y convertirse en una Iglesia del conocimiento mutuo. Monseñor Henri Teissier, antiguo arzobispo de Argel, amigo íntimo y confidente de Pierre Claverie, la calificó incluso como "una Iglesia para un pueblo musulmán". "La palabra clave de mi fe es hoy el diálogo; no por táctica o por oportunismo, sino porque el diálogo es constitutivo de la relación entre Dios y los hombres y de los hombres entre sí", escribe Pierre Claverie, que tenía horror al diálogo superficial o de conveniencia. A sus ojos, el verdadero diálogo es exigente, supone reconocer la alteridad del otro y querer enriquecerse con nuestras diferencias. La pasión de su vida fue descubrir lo que su prójimo argelino podía enseñarle, incluso en la búsqueda de Dios. Sin sincretismo, sin fácil unanimismo.

- El gusto por la amistad y por una humanidad plural, no exclusiva

Pierre Claverie, mediterráneo por sus orígenes, tenía un temperamento cálido que le permitió anudar hermosas amistades. Con el aprendizaje de la lengua árabe pretendía sobre todo "aprender Argelia", aprender a vibrar y sentir como sus amigos argelinos. Lo hizo con pasión durante las décadas posteriores a la Independencia, cuando todo estaba por construir en ese país. Puso en ello todos sus talentos y todo su corazón, comprometiéndose en proyectos de solidaridad y desarrollo. Lo hizo también en las horas sombrías, cuando la violencia se abatió sobre el país, matando a todos aquellos y aquellas que sentían gusto por lo que él llamaba "una humanidad plural, no exclusiva", una Argelia en la que la diferencia se percibe como una riqueza y no como una amenaza. Rechazando la prudencia y la reserva que sus amigos le aconsejaban, Pierre Claverie manifestó públicamente su solidaridad con los argelinos y las argelinas, escritores, artistas, intelectuales, que luchaban por una Argelia abierta, plural. Le preocupaba especialmente el destino de las mujeres argelinas. Lo pagó con su vida. Esta beatificación no es, pues, una manera de separar a las víctimas cristianas de un drama que ha producido decenas de miles de muertos. Debería ser, por el contrario, como dijo Monseñor Jean-Paul Vesco, sucesor de Pierre Claverie en Orán, una ocasión para celebrar la fidelidad de una Iglesia que ha querido permanecer solidaria en tiempos de prueba y celebrar por tanto la amistad con los argelinos.

- Una vida entregada por amor

El sentido de este testimonio debe, pues, quedar claro: los 19 "mártires" de la Iglesia de Argelia no son beatificados por haber sido asesinados, sino ante todo porque decidieron, en horas de peligro, permanecer, con total libertad y conciencia y a pesar de los riesgos, "cerca del amigo enfermo, apretándole la mano, enjugándole la frente", como escribió Pierre Claverie después de la muerte de los monjes. El testimonio que dieron de amor a Cristo, a la Iglesia y al pueblo argelino es lo que la Iglesia quiere reconocer y celebrar, proponiéndolos como ejemplo a la Iglesia universal, en la que todos los que están en camino tienen necesidad de figuras que les muestren la senda.

- Figuras para nuestro tiempo

Beatificar juntos a estos diecinueve testigos de la fe y del amor está lleno de sentido. Pierre Claverie, Christian de Chergé y fray Christophe escribieron mucho sobre el sentido de su vida entregada. La mayoría de los otros, sobre todo las religiosas, vivieron su testimonio dentro de la discreción y la humildad, pero dieron absolutamente el mismo testimonio. La Iglesia nos ofrece, pues, como ejemplo a hombres y mujeres de los que nos podemos sentir cercanos. Son figuras de santidad para nuestro tiempo. Es una gracia para la Iglesia entera. Esperemos que Argelia se vea así estimulada en su trabajo de sanación y de reconciliación.

Elementos biográficos

Pierre Claverie nació en Bab el-Oued, el 8 de mayo de 1938, en la Argelia colonial. Su familia residía en ese país desde hacía cinco generaciones.

Cuando se marcha a Francia en 1958, en plena "batalla de Argel", para emprender los estudios universitarios, toma conciencia de haber vivido hasta entonces en una burbuja colonial, ignorando al otro, argelino musulmán, visto solamente a través de tópicos. Una intenso proceso interior lo conduce a la vida religiosa en la Orden dominicana.

Al terminar sus estudios de filosofía y de teología vuelve a Argelia en julio de 1967 y descubre por fin "su" país. Aprende árabe y se lanza con pasión al descubrimiento de un país independiente desde hace poco, aprendiendo la lengua árabe y haciendo numerosos amigos argelinos.

Durante 15 años, es, junto con Monseñor Henri Teissier, uno de los más cercanos colaboradores del cardenal Duval, que había comprendido que la nueva misión de la Iglesia en Argelia era ser no una Iglesia de embajada, una supervivencia del pasado, sino una Iglesia para Argelia, una Iglesia argelina. Su misión no es convertir musulmanes, sino acompañar a un país que se está reconstruyendo y vivir con los argelinos la aventura de la amistad y del conocimiento mutuo.

La claridad de su análisis de la situación y su profundidad espiritual le valen ser elegido el 5 de junio de 1981 obispo de Orán, una pequeña diócesis en cuanto al número de los fieles cristianos, pero muy rica en nacionalidades, y sobre todo que vive en profunda armonía con la sociedad argelina. Cuando la violencia se abate sobre el país, Pierre Claverie decide poner las estructuras de su diócesis todavía más al servicio de las necesidades de la población argelina.

A la hora de la violencia en los años 1990, se decide a hablar, en solidaridad con sus amigos argelinos -intelectuales, artistas, mujeres- que militan por una Argelia abierta, no exclusiva. Su propia experiencia le permite hablar con elocuencia del sentido del conocimiento mutuo y de la amistad. En la primavera de 1996, publica Cartas y mensajes de Argelia. Su palabra valiente llega más allá de las fronteras y le cuesta ser asesinado el 1 de agosto de 1996, algunas semanas después que los monjes trapenses de Tibhirine, hoy beatificados con él. La población de Orán acudió masivamente a sus funerales, a llorar a "su" obispo.

El deseo de la Iglesia de Argelia es que esta beatificación ponga de manifiesto el valor de la amistad que estos testigos de la fe quisieron vivir con sus amigos argelinos.

Fray Jean-Jacques PÉRENNÈS, OP

Bibliografía
1 - Obras de Pierre Claverie
Pierre CLAVERIE, Lettres et messages d'Algérie, Paris, Karthala, 1996, 222 p.
Pierre CLAVERIE y los obispos del Maghreb, Le Livre de la Foi, Révélation et Parole de Dieu dans la tradition chrétienne, Paris, Cerf, 1996, 157 p.
Pierre CLAVERIE, Donner sa vie, six jours de retraite sur l'Eucharistie, Cerf, 2003, 112 p. (traducción italiana: Dare la propia vita, Meditazioni sull'Eucaristia, Edizione Dehoniane, Bologna 2005, 126p.; traducción polaca: Oddaczycie, Beata Stefaniak, W drodze, Poznan, 2005, 142 p.).
Pierre CLAVERIE, Il est tout de même permis d'être heureux, Lettres familiales 1967-1969, edición presentada, establecida y anotada por Eric Gustavson, Cerf, 2003, 688 p.
Pierre CLAVERIE, Petit traité du dialogue et de la rencontre, Cerf, 2004, 166 p.
Pierre CLAVERIE, Je ne savais pas mon nom. Mémoires d'un religieux anonyme, Cerf, 2006, 181 p. (traducción italiana: Non sapevo il mio nome. Memorie di un religioso anonimo, Bologna, Edizione Dehoniane, 2008, 174 p.).
Pierre CLAVERIE, Cette contradiction continuellement vécue. Lettres familiales 1969-1975, Paris, Cerf, 2007, 800 p.
Pierre CLAVERIE, Un vescovo racconta l'Islam, a cura di Alberto Ambrosio, ESD, Bologna, 2007, 149 p.
Pierre CLAVERIE, Humanité plurielle, Paris, Cerf, 2008, 336 p.
Pierre CLAVERIE, Marie la vivante. Sept jours de retraite avec Marie, Paris, Cerf, 2008, 218 p.
Pierre CLAVERIE, Petite introduction à l'islam, Paris, Cerf, 2010, 120 p.
Pierre CLAVERIE, Quel bonheur d'être croyant. Vie religieuse en terre algérienne, Paris, Cerf, 2012, 304 p.
Pierre CLAVERIE, Là où se posent les vraies questions. Lettres familiales 1975-1981, Paris, Cerf, 2012, 782 p.
Pierre CLAVERIE, Una voz entre dos orillas, Salamanca, Editorial San Esteban, 2012, 254 p.
2 - Obras sobre Pierre Claverie
Jean-Jacques PÉRENNÈS, Pierre CLAVERIE, un Algérien par alliance, Paris, Cerf, 2000, 391p. (traducción italiana: Vescovo tra i musulmani, Pierre Claverie, martire en Algeria, Città nuova, 2004, 396 p.; traducción árabe: Pierre Claverie, Djazïri bel intima', Beyrouth, Ed. Paulistes, 2005, 517 p.; traducción americana: A Life Poured out: Bishop Claverie of Algeria, Orbis books, New York, 2007, 286 p.; traducción alemana en curso).
Patrick VINCIENNE, Prier quinze jours avec Pierre Claverie, Paris, Nouvelle Cité, 2011, 126 p. (traducido al árabe: Nsalli 15 yaoumma'a Pierre Claverie eskofwahran el chahid, Aïn-Kawa-Erbil, 2015, 115p.).