Breve reflexión sobre el Santo Rosario

La hermana Rosa Emma, Dominica de la Reina del Santo Rosario, profundiza en el sentido del rezo del Rosario y nos trae una síntesis de su importancia para la Orden de Predicadores, que tradicionalmente custodia y propaga esta devoción.

«Comenzaré esta breve reflexión, como Dominica de la Reina del Santo Rosario; recordando a toda la Orden que somos hijos e hijas afortunados/as de tener a una abogada tan poderosa ante el Padre: ‘La Virgen María con la advocación de la Reina del Santo Rosario’. ¿Por qué?  Porque nos ama y nos ha elegido con una especial predilección para que como Nuestro Padre Santo Domingo demos a conocer al mundo entero a través de su devoción y rezo de los misterios de la Salvación que están comprendidos en el Santo Evangelio.

En el rosario, la palabra es la única que revela los misterios de Cristo; porque nos recuerdan que el verbo se encarnó; vivió entre nosotros, que murió por nosotros, resucitó y subió al cielo para mostrarnos el camino que lleva al Padre a través de María su Santa Madre.

La fe producida por esta palabra debe estar al mismo nivel de ella; también debe ser creativa, aparente viva y dinámica, la fe nos debe llevar a algo más cálido, más vivo, más concreto: como a hechos y obras maravillosas que tejen la historia de la salvación.

Por eso es importante que el Rosario produzca y mantenga esta fe viva y cálida, creativa, dinámica y operante, para que se encarne en la vida de quienes acudimos a Él.

El Rosario nos convoca y reúne a todas/os para entregarnos la palabra de Dios con el fin de meditarla, la coreamos con la voz, la apliquemos a nuestra vida y la llevemos dentro del corazón, para que germine y sea una fuerza de edificación.

La Madre María Pía Backes fundadora de la Congregación nos legó una profunda confianza y devoción a María nuestra Madre, que fue una apasionada de Domingo de Guzmán y de su Orden, cuya espiritualidad vivió con radicalidad.

El nombre de la Congregación es fruto de la gran devoción y amor que tuvo la Madre Pía a la Reina del Santo Rosario». (Hna. Rosa Emma Ramírez Martínez O.P. Dominica de la Reina del Santo Rosario)

Origen del Rosario

Además de compartir su reflexión personal, la hermana Rosa envió una síntesis sobre los inicios de la devoción. Según la tradición y la liturgia «cuando una herejía se propagaba y hacia estragos por el mediodía de Francia y se iba arraigando más y más, Santo Domingo de Guzmán que acababa de fundar la Orden de los Predicadores en el año 1206, se aplicó con toda su alma a desarraigar tan pernicioso error.

Para lograrlo con mayor eficacia se decidió a implorar con insistentes plegarias el auxilio de aquella Señora, cuya dignidad Virginal impugnaban los herejes, de aquella Virgen a quien Dios a dado la potestad de ir destruyendo en el mundo todas las herejías.

Se le apareció la misma Virgen y le mandó que se pusiera a predicar a los pueblos la devoción del Rosario, seguro de que en ella había de hallar un remedio eficaz contra las herejías y contra los vicios.

Domingo puso en ejecución el mandato de María Santísima con encendido fervor, y los resultados que mediante el Rosario obtuvo fueron maravillosos.

Este es el sentir de la Iglesia y la constante enseñanza de los papas.  El rosario, en la forma que hoy la tenemos, tiene una larga historia y evolución. No es la fórmula, precisa y fija, que santo Domingo recibió de la virgen, tal como aparece en la iconografía.  Fue apareciendo gradualmente como resultado de un lento proceso de desarrollo.

San Pio V, atribuyendo el triunfo de Lepanto, 7 de octubre de 1571, al rezo del Rosario por las cofradías del mismo, al año siguiente instituye la conmemoración de la Virgen de la Victoria.  Gregorio XIII quiso que se llamase a esta fiesta Nuestra Señora del Rosario; Clemente XI la hace fiesta Universal en la Iglesia. Benedicto XIII la introdujo en el Breviario Romano. San Pío X la fija el 7 de octubre. León XIII consagra el mes de octubre a la virgen del Rosario; lo mismo hacen todos los papas hasta el presente.

Es claro que en la conciencia de todo creyente está el aprecio de Nuestro Rosario que refiriéndose a él dice; el Santo  o el santísimo Rosario. De ninguna otra devoción Cristo céntrica Mariana se han predicado tantas alabanzas, ni se  refiere tantos frutos conseguidos para las almas y la iglesia, ni que haya sido tan recomendada por los papas, los santos y los hombres de ciencia y letra,  y que la Santísima virgen lo pidiera tantas veces.

El Papa Pablo VI ensalza a Santo Domingo en sus hijos al decir que la tradición constante de la Iglesia los llama “Custodios y propagadores de tan saludable devoción».

 

 

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